El próximo sábado, 14 de marzo, a partir de las 17,30 horas, Salvem sa Badia organiza una jornada especial dedicada a la contaminación lumínica y al eclipse total del próximo 12 de agosto. Comenzará a las 17,30 horas y será de libre acceso. La ponencia principal del evento correrá a cargo de Susana Malón Giménez (Zaragoza, 1975), que es física, astrónoma y una conocida divulgadora científica, especializada en el campo de la contaminación lumínica. Hemos tenido la oportunidad de entrevistarla, para que nos aporte las claves del problema y nos describa la situación de Ibiza.
Susana, además, preside la compañía Lumínica Ambiental, es miembro del Comité Español de Iluminación, colaboradora y auditora de la Fundación Starlight (creada por el Instituto de Astrofísica de Canarias y asociada a la UNESCO, la Organización Mundial del Turismo y la Unión Astronómica Internacional), y forma parte de Cel Fosc (Asociación contra la contaminación lumínica), entre otros. También ha sido reconocida con importantes premios a lo largo de su carrera. Es, en definitiva, una de las mayores autoridades del país en la materia.
Ejerce como CEO y directora de la compañía Lumínica Ambiental, con sede en Vitoria-Gasteiz. ¿A qué se dedica exactamente su empresa?
Lo que hacemos son proyectos y asistencias técnicas para la administración pública y la empresa privada, en relación a la contaminación lumínica. Es un tipo de contaminación que, como no huele y no se oye, parece que no existe. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. A nivel científico, las evidencias son contundentes. Es innegable que la luz artificial en la noche es un agente contaminante.
Desde Lumínica Ambiental la medimos y desarrollamos proyectos para intentar reducirla al máximo. Para eso, hacemos también estudios de iluminación con sistemas menos contaminantes, y más ajustados en tiempo y zona. En definitiva, proporcionamos asistencia técnica, estudios de impacto ambiental, mediciones, planes estratégicos… Todo lo relativo a consultoría técnica.
Tal y como acaba de adelantar, parece que todavía no existe una conciencia social sobre la importancia de la contaminación lumínica ambiental, que si tienen otro tipo de contaminación. ¿Cómo afecta la lumínica a las personas y los ecosistemas?
Básicamente, a nivel social no se tiene una percepción de ella, pero sí es verdad que la última encuesta que ha hecho la oficina técnica del Congreso de los Diputados, que cada cierto tiempo publica algún artículo en respuesta a alguna solicitud ciudadana, se ha destacado la luz artificial como un problema para la gente que ha colaborado con sus respuestas, y eso es algo significativo.
Al principio, el tema de la contaminación lumínica nos preocupaba únicamente a las personas que nos dedicamos a mirar el cielo y no veíamos las estrellas, pero ya en las últimas décadas se ha visto que, a nivel científico, afecta a muchos sectores o ámbitos de la ciencia más allá de la astronomía, como la salud, la biodiversidad, el cambio climático o la pérdida de la cultura.
Las personas que estudian el efecto de la luz artificial en la noche sobre las personas y la biodiverisidad han descubierto que los seres vivos hemos evolucionado durante casi 4.000 millones de años en un patrón de día y noche. Pero el incremento de la luz artificial ha sido tan rápido que no ha permitido adaptarnos al cambio, no hemos hecho esa evolución necesaria. Dicha falta de adaptación, con tanta luz en la noche, cuando siempre hubo oscuridad, produce una cronodisrupción que afecta a nuestro ritmo biológico y a nuestro reloj circadiano.
Por la noche se segrega una de las hormonas más importantes de nuestro sistema, que es la melatonina, la famosa hormona del sueño, que sólo se produce en condiciones de oscuridad. Si hay una luz que invade nuestra zona de descanso, el cerebro interpreta que todavía es de día y no manda la señal para la secreción de melatonina, algo que está relacionado con distintos tipos de enfermedades. No soy médico ni cronobióloga, pero está afectando al sueño, al estrés e incluso al Alzheimer. Y si nos ponemos más negativos, puede producir distintos tipos de cáncer, como el de mama en las mujeres y el de próstata en los hombres, que es algo ya contrastado. Eso no quiere decir que si te pones debajo de una farola vayas a tener alguna de esas enfermedades, pero, a la larga, sí puede derivar en eso.
A nivel de biodiversidad también hay que decir que prácticamente el 65% de las especies vive de noche; es decir, precisan oscuridad para sobrevivir, y que haya luz donde nunca había existido constituye un problema para ellas. No sólo hablamos de aves o anfibios, sino también de insectos, y muchos de ellos son responsables de la polinización de la mayoría de las plantas, que están en la base de la cadena trófica. Sin ellos no podemos estar. También hay que tener en cuenta los efectos de deslumbramiento, desorientación, reproductivos, alimenticios… No hablamos sólo de que los astrónomos no puedan ver las estrellas, sino de que la contaminación lumínica afecta a muchos asuntos y, por tanto, representa una cuestión transversal. Hay un premio Nobel de Medicina en 2017 que habla sobre ello. No estamos inventando nada.
¿Cómo se puede resolver el problema de la contaminación lumínica?
Lo positivo es que la contaminación lumínica es muy fácil de resolver. Algunos dirán que se arregla apagando la luz y ya está. Aunque es cierto, la tecnología ahora nos permite iluminar las calles y poder disfrutarlas también de noche, por el tipo de cultura y de vida que tenemos en el país, y quizás aún más en vuestra isla. Se pueden hacer las cosas de una forma más sostenible porque la tecnología lo permite.
Yo siempre digo que la tecnología está, pero falta la voluntad y una normativa específica que obligue. La información y la concienciación son muy importantes, pero cuando se llega a una situación insostenible, hay que obligar. Hay gente que, aun sabiendo, no hace caso; y eso ocurre con todos los tipos de contaminación.
En España no tenemos una normativa específica estatal. Sí existe la normativa de eficiencia energética, que en una de sus instrucciones complementarias habla de resplandor luminoso y luz intrusa, que es algo que está bien, pero se halla obsoleta en cuanto a requerimientos y no tiene en cuenta otros aspectos relacionados con el problema. También hay normativas a nivel autonómico. La de Catalunya, por ejemplo, es muy potente, Andalucía acaba de publicar la suya y la de Canarias es la pionera.
En cuanto a Balears, Menorca aprobó su reglamento hace dos años y me consta que el Consell Insular d’Eivissa está en ello, porque he colaborado a la hora de redactar el borrador. Se hizo la consulta pública y entiendo que ahora se encuentran en fase institucional antes de aprobarlo. Pero lo importante es que Ibiza se ha puesto las pilas, porque, desde 2005, creo recordar, existe una ley balear de contaminación lumínica o resplandor luminoso nocturno que obliga a cada consell a desarrollar su propio reglamento y hasta la fecha, como decía, el único que lo ha aprobado ha sido Menorca, hace dos años. Ibiza está en proceso y Mallorca creo que algo también está haciendo.
¿En qué ha consistido el trabajo realizado en Ibiza por su empresa?
Fue un trabajo para el Consell Insular d’Eivissa para el desarrollo de la normativa. Estuvimos analizando la situación. Teníamos alguna medición hecha y también disponíamos de los datos de la Agrupación Astronómica de Ibiza.
La principal conclusión que obtuvimos es que tenéis una isla con mucha riqueza a nivel de biodiversidad y una problemática evidente y latente como es la vida nocturna. Hay que intentar conciliar ambos aspectos y lo que se hizo fue una zonificacion de la isla y, en base a ella, unos criterios técnicos que deben cumplir las instalaciones de alumbrado. Y no sólo el urbano, perteneciente a los ayuntamientos, sino también el privado, ya sea de casas en el medio rural o a nivel de pantallas publicitarias, etcétera.
¿Se han tenido en consideración las recomendaciones del estudio?
Todavía no ha dado tiempo a eso, pero sí puedo decir que el Consell está muy receptivo en aplicar lo máximo posible. Por lo menos, hacer un reglamento contundente, más allá de que luego pueda haber una negociación con algún grupo o sector de la ciudadanía y los empresarios.
¿Ibiza tiene un problema especial de luz azul con el sector del ocio y las discotecas?
Hablamos de luz multicromática, con muchos tipos de colores. Azul seguro que tiene y hay bastantes leds de 4.000 kelvin, que es un color blanco neutro que tiene mucha cantidad de luz azul. Esos valores de 4.000, 5.000 o 6.000 kelvin nos indican la temperatura de color. Cuanto mayor es la temperatura, más luz azul tiene. Si bajamos esa temperatura de color, se reduce la cantidad de luz azul.
La tecnología nos permite instalar led que sean blancos, pero al mismo tiempo cálidos o muy cálidos, y la reproducción cromática de los colores hoy en día es igualmente muy buena, que era una de las problemáticas que había con las lámparas de sodio de toda la vida, las naranjas, que eran eficientes, pero con una reproducción cromática muy baja, de un 10 o un 15%. Sin embargo, con un led, aunque sea ultracálido, con poca luz azul, se alcanza una reproducción del 70%, equiparable a un led blanco.
La luz cálida es mucho mejor para la salud de las personas, para evitar el deslumbramiento y muy especialmente para la biodiversidad. Además, se dispersa mucho menos en la atmósfera…
En las calles de Zaragoza, por ejemplo, se está poniendo un led de 1.800 K y es una ciudad de casi 800.000 habitantes. No hablamos de una tecnología que se instale en zonas que se tengan que preservar o donde haya observatorios astronómicos, sino que la están asumiendo ciudades como Zaragoza, Pamplona y otras.
Tenemos la tecnología, pero hay que aplicarla de forma responsable y con sentido común. No hace falta apagar la luz.
¿Cuál es la idea principal que quiere transmitir en la jornada organizada por Salvem sa Badia el próximo 14 de marzo?
Esencialmente voy a explicar que la luz artificial por la noche es un agente contaminante, pero que tiene fácil solución a nivel tecnológico. Que no hay que asustarse y que obviamente esa reducción de la contaminación lumínica no implica apagar la luz, sino poner luz donde sea necesaria, en la cantidad adecuada y con el color preciso. Hay que aplicar el sentido común y la tecnología, de acuerdo a nuestra realidad.
Estos tipos de charlas son muy interesantes para concienciar a la ciudadanía e insistir también en aspectos como que más luz no significa más seguridad. Estamos siempre con el fake de que con menos luz no se ve, de que con luz amarilla no se ve… No hay ningún fundamento metodológico ni científico que avale eso. Hay que educar a las personas al respecto. Instalamos luminarias que nos están deslumbrando, que nos dejan totalmente cerrada la pupila y no vemos nada a tres metros y, sin embargo, tenemos esa falsa sensación de que sí vemos porque se iluminan todos los edificios. Pero las fachadas no te garantizan la seguridad. La seguridad la tienes con luz en el suelo para no caerte o poder ver a una persona que te viene de frente. Hay bulos, fakes y costumbres implantadas en la ciudadanía, donde se mezclan churras con merinas.
También quiero aprovechar para dar las gracias a Salvem sa Badia por la invitación y la oportunidad de lanzar el mensaje de que Ibiza es mucho más que noche. La riqueza en biodiversidad es extraordinaria y existen muchas herramientas que permiten compaginar una cosa y la otra.
¿Existen lugares muy extremos en cuanto a la contaminación lumínica? ¿Nos puede poner algún ejemplo?
Cualquier ciudad e incluso cualquier pueblo. Evidentemente, cuanta más cantidad de espacio urbanizado, mayor contaminación lumínica se genera. Hay fotones y, aunque los intentes controlar, por ejemplo, sin emitir hacia arriba directamente y con la cantidad de luz adecuada, siempre van a generar contaminación.
Muchas veces esa contaminación se va juntando de un municipio a otro. En la península hay todavía zonas más o menos oscuras y Canarias posee uno de los mejores cielos del mundo, pero sólo en la isla de La Palma. Tenerife ya está más contaminado, aunque también tenga observatorio. En general, estamos bastante contaminados.
Los fotones se pueden propagar decenas e incluso centenas de kilómetros. Tenemos fotos hechas en Francia, cerca de la frontera con Navarra, desde las que se ve Madrid. Y tengo amigos que son patrones de barco y dicen que desde Ibiza pueden llegar perfectamente a la península por el resplandor luminoso.
Uno de los aspectos en los que trabaja su empresa es en el turismo astronómico. ¿Hasta qué punto se ha desarrollado?
Se está desarrollando de forma exponencial. Es abrumador lo que está suponiendo en muchos territorios. La fundación Starlight, por ejemplo, está trabajando mucho en recopilar datos al respecto. Vemos que el crecimiento en plataformas como Airbnb o Booking es exponencial y más ahora con el fenómeno del eclipse, que está siendo una locura.
En Fitur hace pocos años cuando íbamos a los stands a pedir información sobre turismo astronómico nos daban el panfleto gastronómico. Ahora, sin embargo, el stand que ha ganado el premio este año fue el de Castilla y León, que estaba todo tematizado en el espacio y el tema del eclipse. Estamos hablando de un 500 o un 600 % de incremento en actividad astroturística, cuyos clientes también pernoctan, comen, cenan, desayunan y compran productos típicos. Además, es un tipo de turismo que está más concienciado con la protección del planeta.
Como astrónoma, ¿qué nos puede decir del eclipse total que va a tener lugar el 12 de agosto? ¿Hasta qué punto va a ser un fenómeno único?
Es el mayor espectáculo de la naturaleza, no tiene comparación. Que un día concreto, a una hora específica, se haga de noche y se vea la corona solar, y que eso haga que baje la temperatura un poquitín y que los animales se vuelvan un poco locos porque no saben qué está pasando, es algo extraordinario. No sólo representa un cambio físico, sino también emocional. Es que se está poniendo la luna delante del sol y justo estamos en el punto exacto para observarlo. Es algo único.
Hay personas que viajan por todo el mundo cuando hay un eclipse, aunque sea uno en que la totalidad permanece once segundos, y éste, en nuestro país va a durar entre un minuto y un minuto y pico, y la parcialidad será de casi dos horas. Y lo tenemos en casa.
La complejidad que tiene es que justo va a estar en el atardecer. Yo lo veré en la zona de León y va a estar muy bajito, en torno a unos 9 grados del horizonte, con lo cual las personas que lo quieran ver tienen que saber si hay un edificio o una montaña que lo impida. Hay que ponerse hacia el oeste y tener suerte con las nubes. En España comenzará en A Coruña, donde la totalidad se producirá a las 20:28:13, e irá atravesando la península hasta Balears. En Sant Antoni la totalidad será a las 20:33:08
¿Qué hay que tener en cuenta para observar el eclipse sin peligro?
Es fundamental tomar las medidas de seguridad necesarias. Se tiene que ver con gafas certificadas de eclipse y protección de eclipse. Nada de gafas de soldador o radiografías, que pueden provocar lesiones permanentes. Con el eclipse total te puedes quitar las gafas, pero antes y después no. Es peligroso. Sobre todo, hay que estar muy pendiente de los niños.
¿Nuestra generación volverá a vivir un fenómeno como éste?
Vamos a tener el denominado trío ibérico. En este 2026 vamos a tenerlo en nuestra zona y el del año que viene incluso durará 4 minutos, pero va a ser muy bajito y sólo se verá en la zona de Ceuta, Melilla y Jerez. En 2028 habrá otro eclipse parcial en la península. Son tres años seguidos. Hay muchos hoteles, paradores, casas rurales, etcétera, con reservas desde hace un par de años, y ahora mismo en algunas zonas los precios están disparados.
