
A la izquierda, mancha de contaminación provocada por el aliviadero de la EBAR La Antigua. A la derecha, reparación de la rotura de una tubería de uralita.
Si cualquier día, dando un paseo por ses Variades, has percibido una pestilencia que trae a oleadas la brisa del mar, muy probablemente te hayas preguntado la procedencia de dicho efluvio, que rompe por completo la armonía de un tramo de costa con un paisaje tan idílico, con los islotes de poniente en el horizonte. A pesar de que el lugar alberga una de las zonas turísticas más famosas y concurridas de la isla, por la presencia de las terrazas de la puesta de sol, las administraciones no logran mejoran esta mala imagen. Muy al contrario, cada año empeora.
El misterio de la peste de la puesta de sol no es tal, sino que responde a la evacuación de aguas fecales sin depurar en mitad de la bahía, a través de una tubería submarina o aliviadero procedente de la Estación de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR) denominada La Antigua. Al otro lado de la bahía, que pertenece al municipio de Sant Josep, ocurre lo mismo a través de otros aliviaderos.
Desde la distancia, en la zona más cercana al punto donde se produce este vertido, únicamente se aprecia una mancha circular grisácea sobre la superficie del mar, acompañada de pestilencia. Generalmente se observa una gran cantidad de gaviotas en busca de peces, atraídos por el aumento repentino de materia orgánica en el agua. Según los testimonios en vídeo de varios vecinos, esas manchas se forman frecuentemente al desatarse una tormenta, por la falta de actualización de la red de saneamiento, que sigue mezclando las aguas pluviales con las fecales, precipitándose todo su contenido hacia el mar.

El aspa verde marca la posición del aliviadero de la EBAR La Antigua
Por el contrario, en días sin lluvia la Ley de Aguas (Real Decreto Legislativo 1/2001) prohíbe desviar las aguas sin depurar directamente al mar vía los aliviaderos o los emisarios. Sin embargo, esta primavera han ocurrido al menos dos episodios de descargas de aguas no depuradas en tiempo seco, según testimonios en vídeo que hemos recibido de vecinos y que han causado la contaminación reiterada del medio marino: el jueves 14 de mayo, por una causa todavía desconocida por Salvem sa Badia de Portmany, y el 28 de mayo, debido a una avería en una tubería que une el sistema de bombeo de La Antigua, conduciendo las aguas residuales hacia la depuradora.
Esa jornada, tal y como publicamos en nuestra sección de noticias, se produjo una grave rotura en el Camí des Amaradors, junto al Camí des Regueró, que provocó un desbordamiento de aguas fecales que acabaron alcanzando la Bassa des Regueró y también el mar. Como resultado, la playa de s’Arenal fue cerrada al baño dos días. Sin embargo, mientras la avería se solucionaba, las aguas sucias de todo Sant Antoni tuvieron que ser evacuadas directamente al mar a través del aliviadero de La Antigua. Unos días después y aunque esta vez la suciedad no alcanzó el mar, la tubería volvió a romperse.
La jornada siguiente, 29 de mayo, Salvem sa Badia decidió tomar una muestra de agua de la orilla, cerca de la desembocadura del torrente de es Regueró y, una vez conocidos los resultados, hemos sabido que se detectaron 355 u.f.c. en 100 ml. de enterococos intestinales, cuando una calidad suficiente para el baño no puede sobrepasar la barrera de los 185. También se hizo una aproximación a bordo de una embarcación hasta la mancha que generó el aliviadero de la EBAR La Antigua, frente a ses Variades, unos doscientos metros mar adentro, para sacar una muestra de agua, entre compresas y otros restos que permanecía flotando. En ese punto, la concentración de enterococos intestinales, según ha determinado la analítica, alcanzaron los 808 u.f.c. por 100 ml, más del cuádruple de lo que se permitiría en aguas de baño. En ambas muestras la concentración de E. Coli era baja, un resultado esperable en muestras tomadas el día posterior al vertido, ya que dicha bacteria se degrada rápidamente con la salinidad y la luz solar, mientras que los enterococos intestinales persisten más tiempo en el agua de mar.

Vertido de aguas fecales en la Bassa des Regueró, el pasado 28 de mayo.
Al igual que ocurre con el emisario de Caló de s’Oli y con los aliviaderos más pequeños que salen de las EBAR que se van sucediendo por las playas del lado sur, La Antigua es un foco habitual de contaminación, que no sólo empobrece la biodiversidad y el ecosistema marino, sino que, según empuje la corriente, alberga el peligro potencial de alcanzar zonas de baño, algunas muy cercanas, y poner en peligro la salud de los bañistas. Además, tal y como nos comunican constantemente vecinos de la zona, dicha concentración de suciedad, de una manera tan frecuente, representa una imagen lamentable de cara al turismo y la calidad de vida de los residentes, que urge poner remedio.
La contaminación por vertidos ha sido identificada como uno de los tres factores de mayor impacto en la salud medioambiental de la zona en el informe ambiental de la Bahía de Sant Antoni encargado por la Agencia Balear del Agua y la Calidad Ambiental (Abaqua), que se publicó el año pasado. Dicho informe preconiza “una gestión costera sostenible, controles más estrictos de la contaminación y esfuerzos de conservación para restaurar y proteger los ecosistemas marinos vitales”. Concluye resaltando que “solo a través de una planificación ambiental integrada y el compromiso y colaboración de todos los actores sociales será posible hacer efectiva la conservación de la bahía y su sostenibilidad a largo plazo”.

Gaviotas sobrevolando un vertido junto a la desembocadura del aliviadero de la EBAR La Antigua.
En definitiva, el mal estado de la red de saneamiento en alta (depuradora, estaciones de bombeo y conexiones con la depuradora), que gestiona la Agencia Balear del Agua y la Calidad Ambiental (Abaqua), perteneciente al Govern balear, constituye uno de los problemas ambientales y turísticos más graves que afronta Sant Antoni y el resto de la bahía. Pese a ello, desde Salvem sa Badia, no encontramos tal motivo de inquietud en las administraciones competentes o afectadas, y el problema se deja enquistar eternamente, sin que se tomen medidas eficaces que, de una vez por todas, marquen la diferencia.
En el año 2018, según la información online que proporciona el Govern, se adjudicó la redacción de un proyecto de mejora de la red de saneamiento en alta de Sant Antoni de Portmany, por 54.000 €, que tendría un plazo de ejecución previsto de 7 meses. Entonces, hace ya ocho años, se reconocía que las estaciones de bombeo y las tuberías registraban una antigüedad de 25 años y se encontraban cerca del final de su vida útil. Según el listado de actuaciones de gestión de infraestructuras de saneamiento y depuración de la página de Abaqua, no parece que este proyecto se haya ejecutado en su totalidad, aunque dicho listado no está actualizado, ya que no figura ninguna actuación posterior a 2023. En cuanto a la red de saneamiento general, un proyecto de “Sustitución y mejora de la red de saneamiento general de Sant Antoni-Sant Josep” se encontraba en fase de redacción en junio del año pasado.
Cabe recordar que la Ley 26/2007 de Responsabilidad Medioambiental obliga a quien causa un daño a prevenirlo. En el caso de la red de saneamiento de la bahía, “prevenir los daños” debería implicar medidas de mayor alcance que la reparación o la sustitución puntual de los tramos afectados, avería tras avería. Cabe recordar, por ejemplo, que parte de las tuberías siguen siendo de uralita.
Sin género de dudas, estamos ante el mayor reto al que se enfrenta la sociedad de la bahía de Portmany.
