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El Comité Ciudadano de Sant Antoni, en contra de que vuelvan los ferris a la bahía de Portmany

By 12 junio 2020 marzo 12th, 2021 No Comments

El Comité Ciudadano del Plan Estratégico de Sant Antoni, entidad en la que están representados todos los sectores sociales y empresariales del municipio, sometió a votación el posible regreso de los ferris a la bahía de Portmany. La consulta se celebró durante la onceava sesión extraordinaria de esta entidad, que tuvo lugar el pasado 15 de enero, y sus miembros, prácticamente por unanimidad, votaron en contra del regreso de las líneas comerciales al puerto porque representan más desventajas que beneficios, según se traduce del acta de la reunión.

El Comité Ciudadano está formado por un total de 20 personas, entre los que hay empresarios, arquitectos y profesionales liberales. Todos ellos tienen el cometido de representar a la sociedad de Sant Antoni y velar por el cumplimiento estricto de las acciones incluidas en el Plan Estratégico 2016-2030 que establece cómo debe evolucionar el municipio desde muchos puntos de vista (urbanístico, gestión de residuos y agua, alumbrado público, políticas sociales, control de horarios del sector del ocio, etcétera).

En la votación participaron 16 miembros del total de veinte, ya que cuatro de ellos no asistieron a la sesión justificando su ausencia. De ellos, 15 manifestaron estar “en contra de que vuelvan a operar ferris en Sant Antoni”, según puede leerse literalmente en el acta. Únicamente se mostró  favor un miembro del Comité Ciudadano.

En el debate previo a la votación los quince expresaron diversos argumentos para justificar una bahía de Portmany libre de grandes buques comerciales. Uno de ellos es que “los ferris solo operan en verano y las consecuencias son más negativas que positivas”. Otro miembro afirmó que “los problemas de la bahía de Sant Antoni son diversos, como el vertido de aguas residuales insuficientemente tratadas”, algo que definió como “catastrófico”, para añadir después que “los ferris son también un obstáculo”, poniendo como ejemplo “la ola de grandes dimensiones que provocan a su llegada y cómo las palas de la hélice remueven las aguas del puerto y levantan fango”. Esta persona incluso aportó fotografías.

Otro ciudadano manifestó que estaba de acuerdo con que los ferris son efectivamente un problema y que hay que afrontarlos desde una perspectiva global de mejora de la bahía. Sin embargo, puntualizó que la cuestión de estas líneas comerciales es más urgente porque, según recordó, la moratoria actual que impide su presencia en el puerto concluye el próximo 31 de diciembre. Esta persona también recordó que hay un estudio elaborado por la consultora Duna Baleares que subraya que el impacto económico de esta actividad no es destacable para Sant Antoni y recordó que la maniobra de atraque de los ferris perjudica a la posidonia de la bahía, además de provocar olas en las playas cercanas al puerto que ya han provocado heridos.

Todas las intervenciones siguientes siguieron esta misma línea de oposición a la vuelta de los ferris y algunos se mostraron favorables a la creación de un plan global para proteger la bahía, que también incida en los vertidos, el fondeo ilegal y otras problemáticas. Incluso hubo quien propuso reconvertir la estación marítima en un centro de interpretación de los islotes de poniente.

Este punto del orden del día concluyó cuando el concejal del plan estratégico pidió la ratificación de que todos los asistentes, exceptuando un miembro, están en contra de que los ferris vuelvan a operar en la Bahía de Sant Antoni, como así fue confirmado.

Tanto el debate previo como la votación posterior se hizo en presencia de representantes de todas las fuerzas políticas del Ayuntamiento de Sant Antoni: PP, PI, Ciudadanos, PSOE-Reinicia y Unidas Podemos.

Así se remueve el fondo de la bahía durante una maniobra de atraque

El siguiente vídeo presenta una sucesión de fotos sobre la maniobra de atraque de un ferri en el puerto de Sant Antoni, y cómo dicha operación remueve los lodos del fondo de la bahía, que acaban cambiando el color del agua en la superficie. Las embarcaciones de grandes dimensiones que llegaban últimamente a la bahía de Portmany producían este efecto.