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Josep Marí Ribas, ‘Agustinet’: “Si en diciembre no hay acuerdo para que no vuelvan los ferries, habría que prorrogar la moratoria”

By 14 octubre 2020 agosto 15th, 2022 No Comments

Media bahía de Portmany, desde la playa de Es Pouet hacia el Norte, pertenece al municipio de Sant Josep. En esta entrevista, realizada el pasado jueves, 8 de octubre, su alcalde, el socialista Josep Marí Ribas, Agustinet, desgrana cuáles son los principales retos que afronta la zona de Cala de Bou. Entre sus proyectos más ambiciosos, el nuevo paseo marítimo que enlazaría con el de Sant Antoni y cuya construcción comportaría también la renovación del colector de aguas residuales, hasta ahora un foco de problemas. El alcalde también se muestra partidario de combatir los fondeos ilegales en su zona y evitar que la futura regulación de los beach clubs, que tramita el Consell Insular, les permita seguir actuando como discotecas al aire libre.

La moratoria que impide la llegada de ferris al puerto termina el 31 de diciembre. Como alcalde de media bahía, ¿qué opina de su posible vuelta?

Aunque es una cuestión que sobre todo atañe al municipio de Sant Antoni, la realidad es que todo lo que pasa en la bahía acaba afectándonos de alguna manera. Mi postura es clara: los ferris no hacen ninguna falta dentro de la bahía, por los impactos que generan y, sobre todo, porque en la pasada legislatura se alcanzó un acuerdo muy importante, por unanimidad de todos los grupos de Sant Antoni, para que los ferris no siguieran operando. Hasta ahora, que yo sepa, no se ha producido ningún cambio de postura y, por tanto, debe mantenerse lo defendido por el Ayuntamiento y que también se aprobó en el Consell. Eso provocó la moratoria del Govern, en el sentido de modificar posteriormente la Ley de Puertos para que se puedan evitar los ferris en Sant Antoni. Espero que se alcance esta solución, ya que estoy convencido que la bahía tiene que ser turística, sin tráfico de ferries.

Si llegamos al 31 de diciembre sin avances, ¿qué habría que hacer?

Si en diciembre no hay acuerdo para que no vuelvan los ferries, habría que prorrogar la moratoria. Levantarla solo porque no se ha llegado a un acuerdo unánime sería un paso atrás en la situación actual. Es lo mínimo que se puede exigir, aunque yo espero que para diciembre pueda alcanzarse alguna solución.

Uno de los grandes proyectos de futuro para la bahía es la extensión del paseo marítimo hacia Cala de Bou. ¿Cuáles son sus características?

En primer lugar quisiera puntualizar que la extensión del paseo no es solo hacia Cala de Bou, sino que allá donde acaba en Sant Antoni continuaría hasta Cala Gració. Serían, por tanto, casi 12 kilómetros de distancia longitudinal y supone una gran transformación. En las zonas menos urbanizadas se realizará mediante pasarelas suaves, de madera, y en las más construidas, como en Sant Josep, poseerá un componente de paso peatonal que representará un nuevo servicio para los visitantes y sobre todo los ciudadanos del municipio, que podrán ir de cara al mar, algo que ahora no pueden hacer con comodidad. Pero sobre todo constituye una inversión fundamental y necesaria, que incluimos en el proyecto, para renovar por completo los colectores de saneamiento de toda la zona, que están realizados de forma muy precaria, hace casi cincuenta años, con tubos de uralita que ya no dan más de sí. Es una parte importante de los 20 millones de euros de inversión que estimamos requerirá el paseo, según los cálculos preliminares incluidos en los anteproyectos.

Ya se está redactando el proyecto ejecutivo, que nos dará una cifra más ajustada de la inversión. Esta actuación tendrá un impacto mínimo sobre el litoral, ya que los senderos que se desarrollarán serán de dimensiones reducidas y adheridos a las construcciones actuales, sin modificar el perfil del litoral. Que nadie piense en un paseo marítimo de 12 o 15 metros.  Lo más importante estará bajo tierra, dando solución a las infraestructuras de saneamiento.

¿En qué situación se encuentra este proyecto?

Empezamos la pasada legislatura con unos anteproyectos que presentamos para financiar con fondos del Impuesto de Turismo Sostenible (ITS). Cuando nos lo aprobaron, comenzamos a redactar acuerdos como, por ejemplo, los convenios para que el Consell ponga el 25% de la obra, ya que el ITS financia el 50%, y los dos ayuntamientos el restante 25%. Todo esto ya está hecho y además hemos adjudicado la oficina técnica que debe impulsar el proyecto, que es una ingeniería que se ocupa de dar marcha a todo el seguimiento, pedir permisos, hacer gestiones con propietarios, empresas de la zona, vecinos, etcétera. El pasado septiembre fuimos capaces de adjudicar la redacción del proyecto ejecutivo, que está valorado en unos 800.000 euros, así que hablamos de una obra transformadora y muy completa. Ahora disponen de seis meses para redactarlo y cuando lo tengamos podremos licitar las obras.

¿Cuáles son los principales escollos para llevarlo adelante?

Las dificultades del proyecto las tenemos identificadas en un porcentaje muy elevado. Desde que se iniciaron los anteproyectos, ya nos dimos cuenta de que hay zonas en las que esta intervención se solapa con el dominio público, al no haber sitio por donde pasar. Tanto el paseo como las tuberías que van por debajo tienen que ubicarse dentro de la denominada zona de tránsito, que no es pública. En principio la zona de Costas no la tendríamos que tocar, salvo en tramos muy puntuales. En esos casos tendríamos que negociar con ellos.

En todo caso, en Sant Josep el 98% del proyecto discurre por esta zona de tránsito, que tiene seis metros de anchura y ya está condicionada. Por tanto, una de los pasos es alcanzar acuerdos con los propietarios, que ya tienen estos terrenos destinados a tránsito y es lógico que nos dejen llevarlo adelante. Luego hay que negociar los permisos con Costas, además de obtener las autorizaciones pertinentes de Medio Ambiente, Consell, etcétera.

¿Existe algún tramo que implique pasar por jardines o zonas de piscinas de hoteles?

Esta situación solo se produce en dos o tres zonas puntuales de los hoteles Pinet, Mar Amantis y San Remo y Estanyol, junto a Es Pouet. Estos alojamientos fueron los primeros que se hicieron en la zona de Cala de Bou y son anteriores a los últimos deslindes de Costas. En el resto del trazado, desde Punta Pinet hacia el Oeste, hasta llegar a Port des Torrent, son posteriores y están suficientemente retranqueados y se puede aprovechar la zona de tránsito. Si podemos negociar quitar un trozo de terraza o una punta de piscina, evitaremos tocar el dominio público. En caso contrario, habrá que solicitar una concesión a la zona marítimo-terrestre para no tocar el establecimiento privado. Pero, como decía, tenemos identificados los puntos de colisión y no es algo que nos quite excesivamente el sueño porque creo que tiene solución.

¿Qué ocurrirá entonces con las estaciones de bombeo que ahora mismo están en medio de algunas playas?

En una consulta previa que hicimos al departamento de Medio Ambiente de la Demarcación de Costas, pudimos comprobar que estas estaciones e incluso algunas tuberías están situadas en la zona marítima y, por decirlo suavemente, con escasas autorizaciones. De hecho, según Costas, no tenemos ninguna concesión administrativa para que estas infraestructuras puedan estar allí. Por tanto, resulta evidente que tanto las tuberías como las estaciones de bombeo se tienen que retranquear hacia atrás y quitarse de la orilla. El anteproyecto ya contempla mimetizar estas estaciones con unas jardineras que las disimulen, en la zona de tránsito.

¿Cómo son las relaciones entre ambos ayuntamientos en relación a este proyecto?

Con los mandatarios del Ayuntamiento de Sant Antoni, desde que soy alcalde, he tenido una excelente relación. Con Pepe Sala, por ejemplo, nos pusimos de acuerdo en cinco minutos para solucionar unas discrepancias históricas que había con el Plan de Excelencia. En la época de Pep Cires es cuando más avanzamos en este proyecto. Ahora que está Marcos Serra, hemos hablado del tema un montón de veces y me transmite que su consistorio está satisfecho con el trabajo que desarrollamos desde el Ayuntamiento de Sant Josep. Hay que tener en cuenta que, aunque haya un trazado en cada municipio, es un proyecto único porque era la forma de que saliera más rápido. Nosotros, mediante una encomienda de gestión, nos encargamos de coordinarlo, pero no hacemos lo que nos da la gana. Nuestros técnicos hablan con los suyos y están informados de cada avance. Realmente la relación siempre ha sido muy buena y no hay motivos para cambiar el sistema.

¿Qué fecha hay prevista para el inicio de las obras y qué plazo de ejecución tendrían?

Es difícil de contestar porque con los tiempos siempre te puedes equivocar. El plazo de ejecución de las obras lo sabremos cuando esté listo el proyecto ejecutivo y también dependerá de la rapidez con que se nos concedan los permisos, aunque no preveo demasiados problemas. Aunque siempre pueden aflorar cuestiones inesperadas, yo calculo que, siendo optimistas, cuando empecemos las obras necesitaremos dos o tres años para terminarlas. Espero que a lo largo de 2021 podamos empezar y en esta legislatura, que termina en 2023, se haya hecho una parte importante; al menos la renovación de las infraestructuras de saneamiento, que será lo primero en nuestro lado.

Los vertidos de aguas residuales es uno de los problemas recurrentes de la bahía y a veces incluso se cierran playas. ¿Usted se llevaría a sus hijos y nietos a veranear a Cala de Bou?

Sin duda. Analizamos la calidad del agua regularmente y, salvo en casos muy puntuales, no ofrece problemas. El 99% de los días está en buenas condiciones. Pero reconozco que a veces se ha tenido que cerrar alguna playa y nuestra obligación es encontrar soluciones; no lo negaré. Si este proyecto del paseo marítimo no se llevara adelante, habría que buscar otra manera de evitar estas fugas, pero la solución más rápida y fácil es ésta. Mientras tanto, si se producen averías o roturas, buscaremos una salida provisional.

¿Hay algún plan para evitar los fondeos incontrolados? En Vila, por ejemplo, se retiraron todos los muertos de Talamanca.

Los muertos los retiró la Guardia Civil mediante un acuerdo con el Ayuntamiento de Eivissa y nosotros también lo íbamos a acometer este invierno, pero luego se produjo el confinamiento y dedicamos los recursos a otra cosa. Pero tenemos previsto hacerlo en toda la zona de S’Estanyol, Es Pinet y Port des Torrent. Estos muertos han llegado tras la limpieza y regulación de la zona de S’Arenal. Nosotros también haremos una petición de fondeo controlado con boyas ecológicas, como ha hecho Sant Antoni, que es algo que ya hemos gestionado para Cala Vedella y estamos pendientes de la autorización de Costas.

Es un asunto que es competencia del Estado, y no queremos rehuirlo, pero como mínimo tiene que ser compartido. Con todos los problemas que tenemos en tierra firme no podemos ocuparnos también del mar. Los chárter ilegales se concentran en una zona que no es competencia del Ayuntamiento. Podemos colaborar, pero no nos da para todo. Queremos solucionarlo porque es un problema grave, pero nos gustaría que todas las administraciones se arremangaran.

Hay quien dice que la Demarcación de Costas está poco implicada. ¿Usted que cree?

Yo he hablado con la delegada de Costas en Balears y siempre expresa el mismo problema. No tienen personal ni medios suficientes. No pueden hacerse cargo de una acción de vigilancia, inspección y de poner multas, y los que abusan son conscientes de la situación. Tenemos un litoral muy amplio y el problema de los chárter se repite con excesiva naturalidad en otras zonas del municipio, como Ses Salines y Porroig.

La bahía está salpicada de construcciones inacabadas y algunas hasta son peligrosas, sin vallas que cierren el perímetro, donde se pueden colar niños…

Hay casos muy diversos. En el Cosmos Plaza, detrás del Mar Amantis, por ejemplo, se pasaron con la volumetría y ahora los propietarios tienen dificultades para legalizarlo porque hay que cambiar las normas o demoler edificios. En el caso del hotel inacabado de Punta Xinxó, han tenido un problema con la propiedad del edificio, que estaba en manos de bancos acreedores y se ha tenido que recurrir a la Justicia para que establezca un interlocutor válido. Por fin se nos ha informado de que hay unos dueños que se lo han quedado mediante subasta pública y se han comprometido a arreglarlo; no solo las vallas sino todo el edificio, que además tiene una serie de problemas urbanísticos que hay que solucionar.

Vecinos y empresarios de S’Arenal se quejan de los efectos secundarios de los beach clubs, con los que Sant Josep tiene bastante experiencia. ¿Cómo cree que debe regularlos el Consell?

Yo, un beach club, aún no sé lo que es. La gente lo identifica con un sitio al lado del mar que pone música. Y, que yo sepa, esto no tiene ninguna regulación legal. Lo único que existe al respecto es un artículo de la Ley Turística que incluye dos frases ambiguas y luego no se ha regulado de ninguna manera. No me gustaría que este tema se solucionara a través de una autorización para que ejerzan como discotecas. Estos establecimientos tienen éxito y demanda, pero deben estar centrados en la oferta gastronómica, ya que la musical, tipo discoteca, no debería de producirse al aire libre. En Sant Josep lo hemos intentado arreglar, por ejemplo, controlando los decibelios y se han reducido las quejas en Platja d’en Bossa, Es Jondal y otros lugares.