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Las analíticas encargadas por Salvem sa Badia revelan los valores más extremos de contaminación por fecales, en el supuesto vertido de pluviales de es Pouet

By 18 septiembre 2026No Comments

Detalle del charco de aguas fecales que se formó en la orilla de es Pouet a causa del vertido

Salvem sa Badia de Portmany ya ha recibido el resultado completo de las analíticas de las muestras que se tomaron el pasado 1 de septiembre en la playa de es Pouet, cuando el Ayuntamiento debería de haber cerrado la playa por precaución, con el objetivo de proteger la salud de los bañistas, y declinó hacerlo argumentando que el vertido procedía de la red de pluviales a consecuencia de las lluvias, pese al fuerte hedor que se registraba en toda la playa y que ya indicaba que las aguas fecales habían alcanzado la orilla.

Salvem sa Badia tomó las muestras el mismo día del vertido, a las 18,35, unas cuatro horas después de que se produjera, en dos puntos: el charco maloliente que se formó en la orilla de la parte alta de la playa, junto a unas hamacas, y en la propia agua de baño, en el punto donde varios testigos presenciales indicaron que el río de suciedad había alcanzado el mar.

Bañistas en el agua del día del vertido, justo donde se tomó la muestra, a la misma hora

En la charca, el resultado de la analítica ha confirmado los valores más extremos de contaminación: Más de 2.420 unidades formadoras de colonias (u.f.c.) de enterococos intestinales en 100 ml, cuando el límite legal en aguas de baño son 185, y la misma cantidad en E. coli, cuando el máximo que permite la ley son 500. A partir de las 2.420 unidades los laboratorios ya no siguen contando, al considerarse que la muestra ha alcanzado los niveles máximos de contaminación.

En la orilla del mar, donde en el momento de coger las muestras había múltiples personas bañándose, niños incluidos, el nivel de contaminación de E. coli prácticamente doblaba el límite legal, al registrar 990 u.f.c. en 100 ml, cuando el máximo son 500. Estos resultados demuestran con claridad que el Ayuntamiento de Sant Antoni debería de haber cerrado la playa de es Pouet para salvaguardar la salud de los bañistas, algo que, bajo el criterio de Salvem sa Badia, tiene que realizarse siempre que exista la más mínima duda de que se ha producido un episodio de contaminación. Cabe recordar que Salvem sa Badia solicitó el cierre de la playa ese mismo día, a través de una llamada al 112, y, a pesar de ello, la bandera verde seguía ondeando varias horas después.

La orilla de es Pouet y el charco de fecales que se formó junto a unas hamacas

Aunque el Ayuntamiento informó que el resultado de las analíticas de las muestras tomadas por sus técnicos demostraban que las aguas de es Pouet sí eran aptas para el baño, no precisó la fecha de recogida de dichas muestras. En el vertido que se produjo en la primavera del año pasado en Caló des Moro, por ejemplo, las muestras se tomaron al día siguiente, cuando ya se había diluido en el mar.

Salvem sa Badia recibió fuertes críticas por parte de los responsables políticos del Ayuntamiento de Sant Antoni por no haber avisado del vertido, a pesar de la citada llamada al 112 y otra más a la Policía Local. Además, nos constaba que personal del consistorio ya se había personado en el lugar del suceso, por lo que se sobreentiende que no hace falta avisar si ya están enterados. En todo caso, se han pedido cierres de playas por otros episodios de contaminación para proteger a los bañistas a los que no se ha hecho caso y, además, las últimas comunicaciones realizadas han quedado sistemáticamente sin respuesta.

A Salvem sa Badia, asimismo, nos llama poderosamente la atención que el Ayuntamiento, en vez de desacreditar nuestros resultados y actuaciones, no se ponga en contacto con nosotros para pedir más detalles y así actuar en el interés de la salud pública de vecinos y turistas. El consistorio, asimismo, se escudó en que las redes de pluviales y fecales están separadas en esta zona, pero las analíticas demuestran con claridad que la contaminación fecal existió, además con los mayores índices de concentración que se miden en los laboratorios, y que ésta procedía de algún sitio.

Más contaminación por fecales en el puerto de Sant Antoni y en Caló de s’Oli

Además de los resultados de es Pouet, Salvem sa Badia ha recibido también las analíticas de otras dos muestras tomadas recientemente en la bahía de Portmany. La primera se cogió en el pantalán 2 del puerto de Sant Antoni, a la altura del Passeig de ses Fonts, a raíz de un vertido en tiempo seco que se produjo el 4 de septiembre y que generó un intenso mal olor. En la zona se veían rastros marrones en el agua, por lo que se decidió tomar una muestra, siendo recogida a las 19,30 horas. Es una zona que diversos vecinos señalan regularmente por la posible presencia de vertidos y donde no figuran conductos que lleguen al mar en el visor de aguas del Govern balear, que incluye solamente sus propias instalaciones, por lo que puede haber otras infraestructuras municipales o particulares. El resultado de la analítica arroja una concentración de 1.119 u.f.c. de enterococos intestinales en 100 ml y 137,4 u.f.c. de E. coli en 100 ml. A pesar de tratarse de una zona portuaria, conviene recordar que los límites legales en aguas de baño se establecen en 185 y 500 u.f.c., respectivamente, lo que permite hacerse una idea del grado de contaminación existente por enterococos intestinales.

Aguas fecales vertiéndose al mar a través del aliviadero de Caló de s’Oli

A raíz del vertido y cierre de la orilla que se produjo en Caló de s’Oli, por orden del Ayuntamiento de Sant Josep de sa Talaia, el pasado 8 de septiembre, Salvem sa Badia decidió tomar muestras también en este tramo de costa, con el objetivo de conocer el grado de contaminación por fecales. La muestra de agua de mar se recogió a las 17,30 horas, en el entorno de la salida del aliviadero. Aquí nuevamente se registraron los niveles máximos de contaminación que miden los laboratorios; es decir, >2.420 u.f.c de enterococos intestinales en 100 ml (el límite legal es 185) y >2.420 u.f.c de E. coli en 100 ml (el máximo permitido es 500). Caló de s’Oli es una de las zonas más sensibles de la bahía, donde suelen producirse vertidos. Además, el aliviadero se encuentra en muy mal estado, con un recorrido por tierra cubierto de piedras grandes y otra parte a cielo abierto, que supone un peligro para quienes transitan a pie por la zona.