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Salvem sa Badia apoya la continuidad del chiringuito Es Puetó

Tras la polémica suscitada estas últimas jornadas por la amenaza de cierre que pende sobre el chiringuito Es Puetó, situado en la bahía de Portmany, en la frontera que separa los municipios de Sant Antoni y Sant Josep, ya dentro de este último, Salvem sa Badia quiere adherirse a las muestras de apoyo que ha recibido dicho establecimiento. Se trata de uno de los últimos negocios tradicionales que quedan en la zona y su relevancia tiene una dimensión socio-cultural que trasciende lo meramente turístico.

La Asociación también se suma a la recogida de firmas para salvar Es Puetó a través de la plataforma change.org, que ha surgido a iniciativa de la ciudadanía, y la ha promocionado entre sus socios y simpatizantes a través de distintos canales. En pocos días, esta acción ha logrado reunir cerca de 5.000 firmas.

Desde el punto de vista de Salvem sa Badia, es esencial que las administraciones locales e insular trabajen de manera proactiva para defender los chiringuitos históricos y otros negocios tradicionales, involucrándose mucho más en su defensa y continuidad que hasta ahora. Muchos de estos establecimientos, estén o no dentro de la zona de Costas, están desapareciendo fruto de la globalización y la especulación, provocando una pérdida de identidad en toda la isla que, a medio y largo plazo, no sólo perjudica a los residentes, que van perdiendo los lugares a los que iban, sino a la propia industria turística. Dichos negocios contribuyen de forma sustancial a la imagen de la isla como lugar de acogida y convivencia entre nativos y foráneos, que es algo que en los nuevos locales que van abriendo rara vez se produce.

Es Puetó es una terraza histórica, en funcionamiento desde 1969 y con un impacto ambiental mínimo, donde el público residente aún se siente como en casa. Resulta inexplicable que la Demarcación de Costas pretenda cerrarla, con todas las negligencias y abusos que se han cometido y siguen cometiendo dentro de la zona pública costera, que está invadida por el ruido de beach clubs anexos y múltiples construcciones desproporcionadas, tanto en el entorno de la bahía de Portmany como en el resto de la isla.

Costas pretende cerrar el chiringuito negándole una renovación de la concesión porque considera que ya hay bastantes servicios en la zona. Bajo este mismo argumento, se podrían erradicar otras muchas concesiones que hay repartidas por todo el litoral pitiuso. El organismo, además, no ha tenido en cuenta el servicio diferencial que dicho establecimiento ofrece, con unas tarifas que son de lo poco razonable que puede encontrarse en los alrededores de la playa de es Pouet y donde tampoco hay música ni estruendo, a diferencia de loque sucede en otros muchos locales.

A pesar de que la propiedad del chiringuito recurrió esta decisión ante los tribunales, Costas, que cuenta con todo el aparato legal del Estado para defender sus intereses, ha logrado una sentencia favorable del Tribunal Superior de Justicia de Balears, lo que pone muy difícil la continuidad del establecimiento.